18 de abril de 2013

Hablar en público

Hay muchas personas que parecen haber nacido para hablar en público, pero otras tantas o más lo han aprendido. Hablar en público es sencillo, que la gente te escuche no tanto, pero sí se puede mejorar y aprender.

Algo tan sencillo como saber qué vas a hacer es fundamental. 
De qué hablar, a quién vas ha hablar, cómo vas a hablar, dónde vas a hablar... y en definitiva imaginarte ya en el sitio es mejor que estar preocupándote e imaginándote si habrá mucha o poca gente, si se te oirá o no... déjate de buscar las contras si aún no has hecho nada.

Así pues repasemos los 4 son los elementos principales que hay que tener bajo control.

1 - El Tema - de lo que se habla o se pretende exponer; Posiblemente el más importante. 
Preparate bien tu exposición. Se capaz de resumir el tema de tu exposición en una o dos líneas. Sintetiza, si alguien quiere saber más te preguntará. Si eliges presentaciones, ten claro que la gente va escucharte no a leer diapositivas. Sintetiza, si conoces bien un tema has de poder sintetizar, igual que extenderte horas hablando del tema.

Si no sabes de qué hablas o te lías, la atención de la gente puede disminuirá al creer que no tienes muy preparado el tema. Y tendrás que esforzarte por recuperar su atención.


2 - La Voz - Que se nos oiga y se nos entienda. 


Asegurarnos que todo el mundo nos escuche bien, es fundamental si queremos que nuestro mensaje se entienda y sea oído. Si hablas en público, o si hablas a un grupo de personas, debes de tener claro que si quieres que entiendan tus palabras, lo primero es que te escuchen bien, pregunta a tus oyentes si no te escuchan bien.

¿Cómo evitar bajada de tono al exponer?
Imaginad que ha venido como público un amigo vuestro que es duro de oído y se ha sentado en las últimas filas. Durante la presentación, pensad en él de vez en cuando y proyectad la voz hacia ese supuesto personaje.

Pronunciar y vocalizar bien
Os recomiendo que siempre después de una presentación hables con alguien de confianza para que te diga, las muletillas repetitivas que has usado, si se ha escuchado bien todo lo que has dicho, si has hablado demasiado despacio o rápido o bajo o alto. 
Si no dispones de nadie que asista, hazle una presentación o bien grava tu presentación. Seguro que encuentras muchos más fallos. Anota los fallos en un papel y repásalos antes de volver a presentar.

Proyectar la voz en todas direcciones, no sólo frontalmente
Cuando hablamos en público, tenemos cierta tendencia a dirigirnos siempre a un mismo sector, normalmente el frontal. Evidentemente debemos proyectar nuestra voz hacia esa parte de la audiencia pero también hay que hacerlo hacia los lados, tres cuartos a la derecha y tres cuartos a la izquierda, creando una especie de abanico de sonidos audibles que abarca a todo el público.

A. Estilo coloquial
Es recomendable utilizar un estilo coloquial, como si le estuviéramos hablando directamente a un amigo nuestro, manteniendo cierta formalidad, eso sí. El resultado es más natural y menos forzado, pero sobre todo, más agradecido por parte de la gente que lo escucha.

Decir en voz alta lo que convenga, escribe algunas frases y palabras clave relacionadas y utilizarlas como notas de conferencia si es necesario.

Durante la presentación, nos podemos dirigir a una persona concreta y hablarle directamente. Al cabo de un rato escogemos otro objetivo y hacemos lo mismo, y así sucesivamente, de esta forma nos resultará más sencillo usar el estilo coloquial.

B. Variedad en la voz
El aliado principal de la monotonía y el aburrimiento consiste en no variar ningún parámetro de nuestra voz: ni el tono, ni el volumen, ni el ritmo de lo que decimos. Esto lo hacemos a menudo y no nos damos cuenta pero la atención de quien escucha decae rápidamente. Alterar uno o más de estos parámetros es algo que requiere su práctica para que no quede forzado pero resulta muy útil para captar la atención del público.

3 - La Mirada
El contacto visual con el público debe mantenerse durante toda la presentación. Hay que evitar a toda costa darle la espalda porque estamos mirando a la pantalla de proyección, o por cualquier otro motivo.

Juan Tamariz comenta en su libro “Los cinco puntos mágicos” su idea de los “hilos imaginarios”. Cada vez que miras a un espectador se crea un hilo tensado entre tú y él. Si no le miras, el hilo se destensa. Si vuelves a fijar la vista en él, se tensa de nuevo. Si pasa demasiado tiempo sin contacto visual, el hilo se rompe. Se trata de lograr la máxima cantidad de hilos tensados entre tú y el público y ello implica que tienes que ir mirando a todos los asistentes de forma periódica.

Cuando estés presentando, no mires a la pared del fondo, mira a los ojos de los asistentes con suavidad, sin agresividad. Se sentirán mucho más implicados y conectados con lo que estás contando.

4 - Los gestos y movimientos
Seguro que habéis leído miles de tics que se mencionan por Internet, no debemos hacer, manos cruzadas, muchos movimientos, pocos... hay que tener en cuenta que el estado natural de una persona es hablar mientras hace otras cosas, hablamos mientras conducimos, caminamos, hasta hay gente que habla mientas corre... sea como sea nos sentimos cómodos porque no es la primera vez que lo hacemos. 
A la hora de exponer o hablar en público debemos sentirnos bien y que mejor que hablar con naturalidad caminando por nuestro espacio, siempre claro sin abusar.

En resumen, se trata de movernos por el escenario de forma intencionada en vez de deambular de aquí para allá o movernos nerviosamente. Cada posición en el escenario indirectamente puede estar asociada a lo que decimos: 




1. Exponer el aspecto clave de la presentación desde el punto central del escenario





2. Situarse en el escenario teniendo en cuenta la estructura de la presentación:
Si tiene tres partes, la primera expuesta en la parte izquierda del público, la segunda en el centro y la última en la derecha.
 3. Usar el escenario como línea de tiempo:
Moverse igual que antes pero para exponer: en el pasado, ahora y en el futuro.

 4. Comentar las ventajas e inconvenientes como en un debate:
Tomar una posición para citar los pros y otra para los contras. También puede usarse para interpretar dos roles o personajes distintos argumentando algo.

 5. Reflejar físicamente los distintos puntos de vista:
En los lados citar puntos de vista extremos y en el centro uno moderado.

 6. Asignar a cada opción un punto espacial:
Lado izquierdo: opción 1, centro: opción 2 y lado derecho: opción 3.

 7. Utilizar una determinada área para contar una historia concreta:
Buscar un espacio reducido para contar una historia que conmueva al público y moverse dentro de ese espacio.
Dentro de esta área se puede utilizar la cuarta técnica explicada e interpretar dos personajes distintos desde posiciones separadas.



8. Acercarse al público para enfatizar algo:
Incluso muy cerca, para no intimidar se puede mirar a otras personas más lejanas.

9. Moverse adecuadamente al usar y mostrar las diapositivas:
Siempre que sea posible, es mejor situar la pantalla a un lado y así mantenemos el punto central para lo más importante. Hay que evitar tapar con nuestro cuerpo las diapositivas.
También hay que saber anteponerse o apartarse dependiendo de si queremos centrar la atención en nosotros o en la pantalla.


En conclusión, si nos movemos por el escenario con unas intenciones concretas, relacionadas con la estructura o discurso de nuestra presentación, reforzaremos aún más la solidez y coherencia de nuestro discurso.

Si por el contrario preferís adoptar una posición más estática, procurad mantener una actitud relajada y evitad la rigidez del cuerpo, compensando la falta de movilidad gesticulando mientras habláis y haciendo leves giros para dirigiros a todas las partes del público.

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