19 de abril de 2013

El pitch perfecto

¿Qué es lo que hace tu compañía? Si has tardado más de 30 segundos en contestar, es que has fracasado. Uno de los grandes retos a los que se enfrentan los emprendedores es saber resumir su idea de negocio en una frase simple, que atraiga a los inversores e interesados para descubrir más sobre sus ideas.

Adeo Ressi es un emprendedor con amplia experiencia y fundador del Founder Institute, una incubadora de startups tecnológicas que impulsa los proyectos de emprendedores por todo el mundo. Su consejo, seguir este formato fácil que permite resumir la idea de cualquier empresa. Se unen los elementos básicos que se deben mostrar en cualquier pitch;

- Nombre de empresa
- Lo que se estará desarrollando
- La audiencia a quien se dirige
- El problema que resuelve
- La ‘salsa secreta’, lo que diferencia a la empresa de la competencia.

(Algunas de las preguntas que has de hacerte para autoevaluar tu negocio)
“Mi empresa (incluir el nombre de compañía) está desarrollando (insertar lo que tu empresa va a ofertar) para ayudar (definir la audiencia del producto/servicio) a resolver el problema (mencionar el problema) con (añadir la ‘salsa secreta’).”
Ressi afirma que es muy importante para las empresas: 
- Ser concisos sobre su idea.
- No decir cosas demasiado generales: ‘una empresa por Internet’ en lugar de una empresa de e-commerce.
- No hacerse el interesante usando palabras demasiado técnicas. Si los inversores no entienden de que les habláis es probable que piensen que no serás capaz de hablar con tus clientes.
- Los adjetivos llamativos en casa. Las ideas de negocio deben saber sostenerse por sí solas. Hay que dejar que los demás digan lo ‘revolucionario’ o ‘innovador’ que es el proyecto, sin que dichas palabras entren en la frase de presentación de la idea.

Procura ser específico: Los productos y servicios no valen para todas las personas del mundo, por tanto los emprendedores deben mostrar de forma clara a qué público va a ir dirigido el concepto.

Adeo Ressi comparte sus consejos sobre cómo hacer un pitch verdaderamente efectivo eb en el siguiente video


Link: Ticbeat.com

18 de abril de 2013

Hablar en público

Hay muchas personas que parecen haber nacido para hablar en público, pero otras tantas o más lo han aprendido. Hablar en público es sencillo, que la gente te escuche no tanto, pero sí se puede mejorar y aprender.

Algo tan sencillo como saber qué vas a hacer es fundamental. 
De qué hablar, a quién vas ha hablar, cómo vas a hablar, dónde vas a hablar... y en definitiva imaginarte ya en el sitio es mejor que estar preocupándote e imaginándote si habrá mucha o poca gente, si se te oirá o no... déjate de buscar las contras si aún no has hecho nada.

Así pues repasemos los 4 son los elementos principales que hay que tener bajo control.

1 - El Tema - de lo que se habla o se pretende exponer; Posiblemente el más importante. 
Preparate bien tu exposición. Se capaz de resumir el tema de tu exposición en una o dos líneas. Sintetiza, si alguien quiere saber más te preguntará. Si eliges presentaciones, ten claro que la gente va escucharte no a leer diapositivas. Sintetiza, si conoces bien un tema has de poder sintetizar, igual que extenderte horas hablando del tema.

Si no sabes de qué hablas o te lías, la atención de la gente puede disminuirá al creer que no tienes muy preparado el tema. Y tendrás que esforzarte por recuperar su atención.


2 - La Voz - Que se nos oiga y se nos entienda. 


Asegurarnos que todo el mundo nos escuche bien, es fundamental si queremos que nuestro mensaje se entienda y sea oído. Si hablas en público, o si hablas a un grupo de personas, debes de tener claro que si quieres que entiendan tus palabras, lo primero es que te escuchen bien, pregunta a tus oyentes si no te escuchan bien.

¿Cómo evitar bajada de tono al exponer?
Imaginad que ha venido como público un amigo vuestro que es duro de oído y se ha sentado en las últimas filas. Durante la presentación, pensad en él de vez en cuando y proyectad la voz hacia ese supuesto personaje.

Pronunciar y vocalizar bien
Os recomiendo que siempre después de una presentación hables con alguien de confianza para que te diga, las muletillas repetitivas que has usado, si se ha escuchado bien todo lo que has dicho, si has hablado demasiado despacio o rápido o bajo o alto. 
Si no dispones de nadie que asista, hazle una presentación o bien grava tu presentación. Seguro que encuentras muchos más fallos. Anota los fallos en un papel y repásalos antes de volver a presentar.

Proyectar la voz en todas direcciones, no sólo frontalmente
Cuando hablamos en público, tenemos cierta tendencia a dirigirnos siempre a un mismo sector, normalmente el frontal. Evidentemente debemos proyectar nuestra voz hacia esa parte de la audiencia pero también hay que hacerlo hacia los lados, tres cuartos a la derecha y tres cuartos a la izquierda, creando una especie de abanico de sonidos audibles que abarca a todo el público.

A. Estilo coloquial
Es recomendable utilizar un estilo coloquial, como si le estuviéramos hablando directamente a un amigo nuestro, manteniendo cierta formalidad, eso sí. El resultado es más natural y menos forzado, pero sobre todo, más agradecido por parte de la gente que lo escucha.

Decir en voz alta lo que convenga, escribe algunas frases y palabras clave relacionadas y utilizarlas como notas de conferencia si es necesario.

Durante la presentación, nos podemos dirigir a una persona concreta y hablarle directamente. Al cabo de un rato escogemos otro objetivo y hacemos lo mismo, y así sucesivamente, de esta forma nos resultará más sencillo usar el estilo coloquial.

B. Variedad en la voz
El aliado principal de la monotonía y el aburrimiento consiste en no variar ningún parámetro de nuestra voz: ni el tono, ni el volumen, ni el ritmo de lo que decimos. Esto lo hacemos a menudo y no nos damos cuenta pero la atención de quien escucha decae rápidamente. Alterar uno o más de estos parámetros es algo que requiere su práctica para que no quede forzado pero resulta muy útil para captar la atención del público.

3 - La Mirada
El contacto visual con el público debe mantenerse durante toda la presentación. Hay que evitar a toda costa darle la espalda porque estamos mirando a la pantalla de proyección, o por cualquier otro motivo.

Juan Tamariz comenta en su libro “Los cinco puntos mágicos” su idea de los “hilos imaginarios”. Cada vez que miras a un espectador se crea un hilo tensado entre tú y él. Si no le miras, el hilo se destensa. Si vuelves a fijar la vista en él, se tensa de nuevo. Si pasa demasiado tiempo sin contacto visual, el hilo se rompe. Se trata de lograr la máxima cantidad de hilos tensados entre tú y el público y ello implica que tienes que ir mirando a todos los asistentes de forma periódica.

Cuando estés presentando, no mires a la pared del fondo, mira a los ojos de los asistentes con suavidad, sin agresividad. Se sentirán mucho más implicados y conectados con lo que estás contando.

4 - Los gestos y movimientos
Seguro que habéis leído miles de tics que se mencionan por Internet, no debemos hacer, manos cruzadas, muchos movimientos, pocos... hay que tener en cuenta que el estado natural de una persona es hablar mientras hace otras cosas, hablamos mientras conducimos, caminamos, hasta hay gente que habla mientas corre... sea como sea nos sentimos cómodos porque no es la primera vez que lo hacemos. 
A la hora de exponer o hablar en público debemos sentirnos bien y que mejor que hablar con naturalidad caminando por nuestro espacio, siempre claro sin abusar.

En resumen, se trata de movernos por el escenario de forma intencionada en vez de deambular de aquí para allá o movernos nerviosamente. Cada posición en el escenario indirectamente puede estar asociada a lo que decimos: 




1. Exponer el aspecto clave de la presentación desde el punto central del escenario





2. Situarse en el escenario teniendo en cuenta la estructura de la presentación:
Si tiene tres partes, la primera expuesta en la parte izquierda del público, la segunda en el centro y la última en la derecha.
 3. Usar el escenario como línea de tiempo:
Moverse igual que antes pero para exponer: en el pasado, ahora y en el futuro.

 4. Comentar las ventajas e inconvenientes como en un debate:
Tomar una posición para citar los pros y otra para los contras. También puede usarse para interpretar dos roles o personajes distintos argumentando algo.

 5. Reflejar físicamente los distintos puntos de vista:
En los lados citar puntos de vista extremos y en el centro uno moderado.

 6. Asignar a cada opción un punto espacial:
Lado izquierdo: opción 1, centro: opción 2 y lado derecho: opción 3.

 7. Utilizar una determinada área para contar una historia concreta:
Buscar un espacio reducido para contar una historia que conmueva al público y moverse dentro de ese espacio.
Dentro de esta área se puede utilizar la cuarta técnica explicada e interpretar dos personajes distintos desde posiciones separadas.



8. Acercarse al público para enfatizar algo:
Incluso muy cerca, para no intimidar se puede mirar a otras personas más lejanas.

9. Moverse adecuadamente al usar y mostrar las diapositivas:
Siempre que sea posible, es mejor situar la pantalla a un lado y así mantenemos el punto central para lo más importante. Hay que evitar tapar con nuestro cuerpo las diapositivas.
También hay que saber anteponerse o apartarse dependiendo de si queremos centrar la atención en nosotros o en la pantalla.


En conclusión, si nos movemos por el escenario con unas intenciones concretas, relacionadas con la estructura o discurso de nuestra presentación, reforzaremos aún más la solidez y coherencia de nuestro discurso.

Si por el contrario preferís adoptar una posición más estática, procurad mantener una actitud relajada y evitad la rigidez del cuerpo, compensando la falta de movilidad gesticulando mientras habláis y haciendo leves giros para dirigiros a todas las partes del público.

Crear una empresa III: NAMING, elige el Nombre de tu empresa

Ya sea para una empresa o para un Blog. La elección de un nombre no es una decisión fácil. Das mil vueltas a la cabeza, siglas, palabras, combinaciones, números... Cuando llega el momento de crear un sitio web propio, la combinación ilimitada de letras puede ser abrumadora. Quieres que sea un nombre que la gente pueda recordar, y que también de alguna manera explique de qué se trata tu negocio o blog.

Google, Zazzle, Groupon, Bing, Squidoo, Yahoo!, Flickr… ¿Qué hay en un nombre?

Hay varias maneras de ir sobre esto: la palabra inventada, la definición estricta, o algo más personal, como tu nombre. Cada uno tiene sus propias ventajas y desventajas:


1. Inventar algo  -  Es el más utilizado en los negocios del campo de la tecnología.
Las palabras inventadas son buenas si estás creando una marca o un negocio donde planeas tener mucha gente a bordo. La mayoría de los ejemplos de estos tienden a ser relacionados con tecnología, y todos los ejemplos anteriores, caben dentro de esta categoría.

Si te va ese "rotllo" puedes usar diferentes métodos:
- Herramientas web de generación de nombres estrambóticos. 
- Arrojar algunas letras en un sombrero y sacarlos al azar para formar.
- Piensa número al azar de 0 al 27. Cada número es la posición de una letra en el abecedario
- Conoces el juego Scrabble, pues ahi tienes todas las palabras... lánzalas al aire y las que caigan dentro de un circulo dibujado en el suelo formarán el nombre de tu empresa

2. Elegir una palabra clave descriptiva - Más usada para Blogs
También puede elegir describir tu sitio exactamente: HowToEatRawFood.com o PlantAGardenGrowYourOwnFood.com. Esto le dice a las personas que llegan a tu sitio exactamente lo que van a recibir.

Este enfoque también es bueno porque ayuda a los motores de búsqueda a entender de qué se trata tu sitio. Pero la desventaja es que no puedes empezar a escribir sobre otra cosa si es que decides cambiar la dirección de tus negocios.

3. Tú eres tu negocio 
Ser el centro de atención o ponerte a ti mismo en el negocio puede sentirse como una cuestión de ego, pero al final, es la única cosa que es poco probable que cambie durante la vida del negocio. Siempre estarás allí, incluso si cambias la dirección del negocio, no tendrás que iniciar el sitio web desde cero.

Ahora parece algo egocentrico, pero toda la vida ha sido la elección más usada, en especial para las empresas de ropa como Levi Strauss, Calvin Klein, Bimba & Lola... o incluso Walt Disney, son  nombres que ahora no se intuyen como egocéntricos. Te habías dado cuenta de la cantidad de nombres "simplemente normales" que triunfan entre los diseñadores: Adolfo Dominguez, Pedro del Hierro, Salvatore Ferragosso... Uno de los mayores inconvenientes de usar tu nombre es que pueden ser difíciles de deletrear, pero eso puede ser una ventaja a la hora de comprar el nombre de dominio.

Entonces, ¿qué nombre debería escoger cuando estás preparando tu sitio web y negocio? Eso depende. Lo recomendable es tener un sitio web principal y si está disponible TuNombre.com pagarlo antes de que desaparezca. De lo contrario, no dudes en elegir otra cosa para tu negocio y nombre de dominio.

Y si aún así no puedes decidirte y tienes dinero, siempre puedes recurrir a cualquier empresa de NAMING que hay en Internet.

Link: KillerStartups

Ser un mal líder es fácil, si no sabes cómo

Un líder, es alguien que toma decisiones, comprometido con el proyecto y la empresa, ase riesgos, y en ocasiones hace cosas impopulares. Sus palabras son importantes, pero son sus hechos los que definen si son un gran líder o no.

Cuando una compañía que no tiene un buen líder al frente, se enfrenta a la posibilidad de tener a los trabajadores agotados, faltos de motivación, o sin confianza. Muchos son los artículos que hablan sobre las cualidades que debe tener un gran líder, pero ¿qué características desacreditan a un líder? Jeff Schmitt presenta en un artículo en Forbes las cualidades que diferencian a un líder valiente de un farsante.

1. Hablar mal de alguien a sus espaldas - Hablan mal de otras personas cuando no están presentes. Desprecian su trabajo, sus capacidades, o cualquier cosa.

Esas palabras minan la moral del resto de trabajadores, pues no saben lo que pueden estar hablando de ellos cuando no están presentes. Pierden la autoridad moral para liderar.

2. Esquivar el trabajo - Desaparecen cuando más trabajo hay, se cogen vacaciones, se escabullen o se refugian en su despacho. 

Cuando surgen conflictos se excusan para ausentarse. Envían un mensaje claro y peligroso: búscate la vida porque estás solo; no cuentes conmigo.

3. Evitar las decisiones difíciles - "Este no es el momento adecuado", "no puedo hacer nada", etc. 

Los líderes cobardes no deciden. Van a buscar excusas para no tomar ninguna decisión. Viven en el corto plazo, permitiendo que los problemas se agraven.

4. No escuchar - Se creen por encima de todos los demás y no escuchan. 

Evitan discusiones y se niegan a debatir con quien los cuestione. De esta manera, se desperdicia el talento de los trabajadores, e incluso de los propios dirigentes.

5. Falta de disciplina - La mayoría de líderes no tienen problemas para castigar a los empleados "descontentos". El problema llega a la hora de actuar contra sus allegados. El mal líder oculta los problemas provocados por sus amigos.

6.No pensar por sí mismo - Erroneamente creen que comportarse como un trabajador más conseguirá eliminar la barrera de su status.

A veces, los líderes se camuflan en medio de los trabajadores, tratando de llevarse bien. Creen que estar al mismo nivel es más seguro. Evitan conflictos, pero no ejercen como líderes.

7. No crecer o evolucionar - La experiencia es un grado y evitar los cambios un impedimento evolutivo. El mundo cambia muy rápido, y si los líderes no aprender, no mejoran, no evolucionan... se ven expuestos a quedar retrasados.

El buen líder tiene que ser consciente de que las alternativas no son amenazas, porque de lo contrario arrastrarán a toda la empresa con ellos hacia abajo.

8. Falso - Pocas cosas desacreditan más a un líder que ser percibido por un falso.

A veces, los líderes dicen algo que no creen, o endulzan la verdad para que la gente escuche lo que quiere. La gente dejará de confiar en él.

9. No conectar - El miedo a las relaciones hace vulnerables a los líderes.

Si no se comunican no sabrán lo que de verdad piensan y necesitan sus empleados, y así nunca van a ser capaces de sacar lo mejor de ellos.

10. No tolerar los fallos - Un líder debe saber equivocarse. 

Muchos líderes reaccionan al fallo erróneamente: tratan de ocultarlo, culpan a otro, o se excusan en las circunstancias.

Link: el Economista

17 de abril de 2013

Fábula: El juego de las piedras

He encontrado hasta 10 versiones de esta historia, más actualiza, menos y en todas la forma de contarla era más o menos la misma, pero las conclusiones no eran lo suficientemente abierta como para dejar que el lector recapacitase, a excepción de las siguiente:

Fábula: El juego de las piedras:
En uno de sus habituales paseos matutinos, un anciano y experimentado maestro se detuvo junto con sus alumnos en un claro del bosque, saco de su alforja un frasco de cristal y una docena de piedras
Cuidadosamente colocó las piedras dentro del frasco, de una en una, hasta que no cupo ninguna más. Entonces preguntó a los alumnos: -¿Está lleno el frasco? El grupo contestó afirmativamente. 
Con una sonrisa en la cara, el maestro sacó un saquito de gravilla y comenzó a verterla sobre las piedras. A la vez, agitaba el frasco para que la grava fuese ocupando los huecos libres ente las piedras. Cuando ya no pudo poner más grava en el frasco, volvió a preguntar: -¿Está lleno el frasco? En esta ocasión, los pupilos respondieron: - Probablemente, no
El maestro respondió con una sonrisa de complicidad. Sacó en esta ocasión un saquito de arena, y comenzó a echarla sobre las piedras y la grava, rellenando fácilmente todos los espacios. De nuevo realizó la misma pregunta, a la que el grupo contestó con toda seguridad: - No
Entonces, nuevamente introdujo su mano en la alforja y esta vez extrajo una botella con agua, vertiendo el líquido sobre el frasco con piedras, grava y arena, hasta que el agua alcanzó el borde. 
En ese momento miró a sus alumnos y dijo: -Bien, ¿qué sacamos en claro de todo esto? Uno de ellos respondió: - La conclusión es que no importa como de ocupados estemos, si trabajamos duro y nos esforzamos siempre podremos hacer un poco más de lo que hacemos ahora.- Esa es una conclusión no solo errónea sino peligrosa. Respondió el maestro.- 
¿A dónde nos lleva? ¿Nos conduce claramente a la felicidad?. No queridos alumnos. La verdadera enseñanza que podemos extraer es que si no metemos las piedras en el frasco al principio, luego ya no habrá manera de hacerlo.
¿Cuáles son las piedras en vuestra vida? ¿Tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona amada? ¿o son tu trabajo, tus reuniones, tus viajes de negocio, el poder o el dinero?, ¿Perfeccionar la formación? ¿Disfrutar en el trabajo?... La elección es tuya. Una vez te hayas decidido, pon esas piedras primero. El resto encontrará su lugar. Si no dedicáis parte del tiempo a poner las metas principales por delante de lo demás, entonces estaréis usando vuestro tiempo para cosas menos importantes.

Yo sólo puedo añadir que a la próxima vez que leas o te cuentes esta historia, ten claro que las piedras de cada uno, no son las mismas que las de los demás y cada uno decide de qué forma rellenar su frasco y de qué. Y sea como sea, es aceptable pese a que no nos guste.